Usos de expositores de tótem en tiendas pequeñas

Es cierto que en un principio expositores de tótem y tiendas pequeñas parecen conceptos encontrados. En las tiendas pequeñas lo que no hay es precisamente espacio y este tipo de expositores ocupan mucho. No obstante, hay formas de usarlos que pueden ser muy positivas y que pueden convencer a los dueños de estos establecimientos de que es una buena idea o bien comprarlos para autopromoción o bien usar los que les ofrecen las marcas.

Ofrecemos algunas ideas que pueden llamar la atención y que pueden ser usos positivos de los expositores de tótem en tiendas de pequeño tamaño.

Expositores de tótem en escaparates

Una tienda pequeña puede tener un gran escaparate en el que es posible colocar expositores de tótem. Si son de una marca en concreto le darán publicidad a los objetos de esa marca pero si son encargados por la propia tienda pueden tener la forma que se desee y promocionar todos los productos que se deseen.

Son perfectos para escaparates con mucho fondo, porque si se sitúan detrás permiten que se puedan ver las cosas que se colocan en las partes más altas, dejando que el frente del escaparate se ocupe por expositores más bajos. Así, se pueden poner a la vista el doble de cosas de una manera eficaz y que llama la atención.

Los expositores de tótem en escaparates son también perfectos para separar dos zonas en comercios que, por ejemplo, tienen ropa de hombre y de mujer. En el tótem podrían colocarse los complementos para ambos.

Expositores de tótem fuera de la tienda

Los expositores de tótem también se pueden colocar en el exterior de la tienda como reclamo, tanto si son de una marca en concreto como si son de la misma tienda. Por supuesto, esto hay que hacerlo contando con los permisos que pueda haber en cada lugar para poner propaganda en la calle. Si la tienda tiene un hall o soportal propio se puede colocar ahí sin problemas, igual que si la puerta de entrada es muy ancha.

Esto es un reclamo efectivo ya que llamará la atención de la gente que pasa sobre esa puerta en concreto. Es una herramienta eficaz siempre, pero más en tiendas que cuentan con muy poco espacio de escaparate o que no tengan un cartel llamativo. Esto es frecuente en las zonas viejas de algunas ciudades donde las tiendas de ahora fueron en sus tiempos viviendas y los escaparates tienen el tamaño de las ventanas de la época. Un tótem es la mejor manera de indicar a quién pasea por la zona que ahí hay una tienda y que está abierta.

Algunos expositores de tótem tienen luz, lo que los hace todavía más llamativos a las primeras horas de la mañana o una vez que ha caído el sol, por lo que son los favoritos para este fin promocional.

Expositores de tótem como parte del mostrador

Cuando el expositor de tótem contiene los productos a vender puede colocarse a un lado del mostrador y funcionar como bloqueo para la entrada en el mismo. Para este fin, debe de poder desplazarse con facilidad, por ejemplo con ruedas, para que el dependiente pueda moverlo cada vez que necesite salir del área de cobro.

Delimitar el área de mostrador cuando este es abierto supone una forma eficaz de evitar que los clientes se coloquen justo en el borde lateral y acaben casi introduciéndose en la zona del dependiente, aumentando el riesgo de robos y también impidiendo que esta zona pueda contener objetos personales o recibos que no tengan por qué estar al alcance de la vista de nadie.

El tótem es también un fantástico reclamo que puede ayudar a vender un producto determinado si es de una marca, pero que también puede valer para colocar en él las ofertas del día o las cosas que están cercanas a caducar y que se venden rebajadas si se trata de un tótem propio del establecimiento. Al situarse cerca de la caja de pago todos los clientes lo verán y es fácil que compren algo de manera impulsiva.

Expositores de tótem como separadores de ambientes

Aunque una tienda sea pequeña, a veces es necesario separar ambientes, por ejemplo la zona en la que los clientes pueden estar y que actúa como autoservicio y la zona en la que es el dependiente el único que tiene acceso y que puede ser un área de la tienda o el lugar en el que se cobra.

El expositor de tótem, gracias a su gran tamaño, puede ser un buen separador que marque el final de una zona y el inicio de otra. Especialmente útiles cuando son expositores de estantería, ya que además hacen una función de mueble para tener los objetos a vender y no solo realizar la propaganda de los mismos.

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