3- Los sentidos en la PLV: el tacto

Hay determinados artículos para los cuales el tacto es el sentido más importante a la hora de decidirse por la compra de un producto o de otro. La suavidad de un tejido y como quede sobre la piel pueden ser determinantes, por ejemplo, a la hora de comprar unas medias. Por eso, aprender a atraer a tus clientes a través del Tacto es muy importante. Te lo contamos…

Por eso es frecuente que en los expositores para este tipo de prendas puedan verse muestras de tejido de las medias. Así, el consumidor no solo verá como queda el color sobre su piel, también podrán ver si las medias son tan suaves como desean.

En el mundo del textil es fácil encontrarse con muchos ejemplos de expositores de tejidos para que el cliente pueda comprobar el tacto. Incluso en la venta de productos como las alfombras, es frecuente tener expositores con grandes trozos de tejido para que el posible comprador pueda verlas, comprobar su calidad y también su tacto. Esto es especialmente importante cuando estamos en tiendas de pequeño tamaño en las que es imposible tener todas y cada una de las alfombras expuestas.

Además de los expositores que pueden encontrarse en tiendas, los fabricantes también realizan catálogos en los cuales hay muestras de los tejidos para poder mostrar todos sus modelos de una forma más extensa y con fotografías más vistosas.

El tacto en la cosmética

Otro terreno en el cuál es importante el sentido del tacto es en el de la cosmética. Un buen ejemplo lo tenemos en las barras de labios. Los colores de moda los tienen todas las marcas con pequeñas variaciones de matiz. Pero el tacto de las barras no es el mismo y no todo el mundo busca las mismas sensaciones.

Hay clientes que buscan barras de labios que no puedan notar. Son barras mate, cuyo acabado no es prácticamente percibido por la persona. Lejos están de los gloss brillantes y muy cremosos que hacen que los labios resbalen uno sobre otro y que dan una gran suavidad. Entre medias, pueden encontrarse muchas barras de labios diferentes, con distintas texturas y acabados.

productos cosméticos

Esto también ocurre en las cremas para la cara. Muchas personas agradecen que las cremas sean muy untuosas y que al extenderlas ofrezcan una cierta sensación de frescor. Otros, prefieren las cremas que se absorben muy rápido, ya que su piel es grasa y la sensación de cremosidad no es la que mejor casa con su estilo.

Las lociones para limpiar el rostro también juegan mucho con el sentido del tacto, aportando mucha suavidad a la piel y una sensación de frescor que ayuda a que la persona tenga la sensación de estar limpia.

Todo esto hace necesario que los expositores para cosmética cuenten con probadores, siendo muy diferentes al resto de expositores de productos. En algunas tiendas de cosméticos es habitual encontrarse con una experta que te ayuda a maquillarte o a probar productos para la piel para que puedas ver no solo como te quedan, sino también las sensaciones que te producen.

Imágenes que transmiten sensaciones

Hay artículos que, para venderlos, tienen que transmitir sensaciones como el calor o la suavidad. Un buen ejemplo son las mantas, los edredones o las sábanas. Este tipo de artículos se venden cerrados y, salvo que se compren en una pequeña tienda donde un dependiente los abra para mostrarlos, lo habitual es no poder hacerlo.

Por eso es importante el expositor y el packaging del producto, donde las imágenes tienen que transmitir esa sensación de suavidad y de confort. Hay muchas maneras de hacerlo, desde mostrando la manta o las sábanas en contacto con la piel de un bebé que duerme hasta mostrar a un modelo acariciándolo para hacernos llegar la percepción de que se trata de algo muy suave y muy agradable.

También se puede buscar que la sensación que se perciba sea la de frescor. Esta sensación es la que se intenta transmitir, por ejemplo, cuando en un expositor de agua mineral vemos imágenes de montañas nevadas o de ríos con agua transparente. Lo que entra por la vista, transmite impresiones físicas como el frescor o incluso nos hablan de la pureza del agua.

Por tanto, no es necesario hacer experimentar al comprador todas las sensaciones a la hora de vender un producto, a veces basta con conseguir que las imagine. Y esto puede ser incluso más poderoso que la sensación en sí misma.

El lenguaje también ayuda a crear sensaciones táctiles. Expresiones como “tacto aterciopelado”, “sensación de frescor”, “suavidad que acaricia tu piel” y similares hacen que el posible comprador se haga una idea de qué propiedades del producto se están tratando de destacar. Por eso es importante no solo la imagen que se incorpora en el expositor, sino también las frases que se eligen para acompañarlas y describir el producto a la venta.

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