Expositores y embalajes

Una de las ventajas de los expositores y embalajes de cartón es que pueden ser todo uno y lo mismo. Es decir, la caja en la que se transporta el producto puede convertirse en un expositor una vez que se ha llegado a la tienda.

Estamos acostumbrados a ver este sistema en cajas de poca calidad, pensadas para un solo uso como son las de los chicles o caramelos que se sitúan en las cajas de cobro o los expositores de un solo uso para poner en los lineales de los supermercados y que, en lugar de rellenarse, se tiran cuando se vacían y se cambian por otros nuevos.

Son expositores muy sencillos, solo contienen el producto. Como se suelen abrir por un troquelado, la tapa se convierte en la parte superior del expositor y en ella se puede ver la propaganda del producto o la oferta que corresponde al mismo.

Estamos acostumbrados a ver este tipo de expositores porque son muy útiles. Ahorran mucho dinero ya que no hace falta un embalaje mayor, aunque a veces varias de esas cajas son introducidas a su vez en una caja más grande para el transporte y porque además ahorran mucho tiempo a la hora de reponer, pues solo hay que quitar una caja y colocar otra en lugar de rellenar uno por uno los huecos del expositor, como ocurre con otro tipo de productos que se exhiben en expositores permanentes.

Cajas más duraderas

Sin embargo, hay cajas para productos que están pensadas para tener una vida mucho más duradera. Es el caso de las cajas de zapatos. Aunque hay algunas que se realizan en cartón de muy poca calidad, las marcas de calidad suelen emplear cartones resistentes para sus cajas porque saben que los clientes las reciclan para guardar el calzado en casa en las mejores condiciones.

Estas cajas pueden ser también el mejor expositor para el calzado e incluso el medio para transportarlo con comodidad. Por eso, encontramos cajas con formas muy llamativas y colores sugerentes que están pensadas para ser expuestas junto con el calzado y llamar la atención del comprador.

Algunas, cuentan incluso con asas que facilitan el transporte cuando se han comprado, pudiendo prescindirse de las bolsas, algo que es todavía más importante ahora que se cobran y que hay una mayor conciencia sobre lo que pueden costar en términos medio ambientales.

Estas cajas que se transforman en bolsas son también muy utilizadas para productos como las botellas. Los vinos de buena calidad pueden venir en estuches de cartón que son, en realidad, bolsas para el transporte y que cuentan incluso con asas de cuerda para poder llevarlas con mayor comodidad.

En otros casos, la caja se convierte en un maletín con un asa apropiada para el transporte, como puede ser el caso de las cajas en las que se venden portátiles y similares. Este tipo de cajas son muy apropiadas para llevar el producto hasta casa en las mejores condiciones y sin necesidad de ninguna bolsa adicional, por lo que el cliente las agradece mucho, además de ofrecer una mejor presentación.

Cuando el embalaje es un plus

En algunos casos, la caja o el embalaje del producto puede ser un valor añadido una vez en casa. Es el caso de algunas cajas de productos como relojes o de joyería que se convierten en una buena alternativa para guardar el producto por su gran calidad.

Pero, ¿es posible que una caja de cartón se convierta en un plus? Si duda alguna, sí. Pero tiene que cumplir con una serie de premisas.

Hay que ofrecer un buen diseño para que la caja resulte atractiva: Es cierto que la caja tiene que llevar la marca del producto, pero esta puede ocupar un lugar discreto para conseguir un bonito diseño. Si la caja es atractiva, la gente la querrá para guardar cosas, ya sea dentro del armario como caja de organización o en sus cajones. Incluso puede ponerse a la vista si es suficientemente atractiva. Esto puede marcar la diferencia entre comprar este producto u otro de la competencia que no ofrece el plus a mayores.

Realizarla en un cartón que tenga calidad: Si la caja es muy bonita pero es demasiado blanda no valdrá para estos propósitos que se han indicado. Así que lo mejor es que tenga un cartón resistente de cierta calidad que haga que sea mucho más atractiva a los ojos del comprador y que deje claro el mensaje de que está pensada para darle otros usos.

Pueden ser coleccionables: Si las cajas son suficientemente bonitas y atractivas pueden ser incluso el gancho en una promoción, el regalo promocional en sí mismas. En estos casos se puede sacar una colección con varios modelos para coleccionar que anime a la gente a adquirir varias unidades del producto.

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