San Valentín y Carnaval: ¿conoces sus orígenes?

Este año han coincidido el Carnaval y San Valentín en el calendario. San Valentín y el llamado miércoles de ceniza, para ser más exactos, que marca el fin de las celebraciones festivas, aunque cada vez es más frecuente que se alarguen unos días más en el tiempo para celebrar los tradicionales entierros de la sardina en fin de semana, cuando más gente puede participar de la fiesta.

¿Es esta coincidencia un problema a la hora de llevar a cabo campañas en establecimientos en los que se pueden realizar ventas de todo tipo? A priori, desde luego, puede parecerlo. Sobre todo para el pequeño comercio, ya que no tiene la posibilidad de realizar dos campañas a un mismo tiempo tal como puede hacer los hipermercados, por poner un ejemplo.

¿Dos mundos reñidos?

Carnaval y San Valentín no son en realidad dos mundos reñidos. De hecho, tienen un origen común: las celebraciones religiosas. Y la coincidencia en fechas tampoco es casualidad. En la época del Imperio Romano se celebraran las Lupercales el día 15 de febrero. Esta fiesta, en honor a la loba que había amamantado a Rómulo y a Remo, tenía unos claros componentes festivos basados en el sexo y el desenfreno.

Giles Oldershaw

Cuando el cristianismo se convirtió en la religión predominante de Roma, las fiestas paganas fueron sustituidas por las fiestas religiosas y, de forma bastante arbitraria, se decidió dedicar el 14 de febrero a San Valentín y darle a este santo un componente romántico al crear en torno al mismo muchas leyendas que lo hacían aparecer como un protector para los enamorados.

En la Edad Media, nace el carnaval como fiesta de inicio de la Cuaresma, 40 días que preceden a la conmemoración de la muerte de Cristo y durante los cuales había que seguir estrictas normas y muchas restricciones. Eran días de desenfreno antes de dedicarse al ayuno y a la oración y ese desenfreno no puede menos que recordarnos  a las fiestas romanas originales.

No son por tanto mundos tan reñidos, sino que podría decirse que tienen un origen bastante similar y que tienen más en común de lo que podría parecer a simple vista. Una curiosidad que puede ayudarnos a tomar ideas para crear escaparates y promociones de cara a esta fecha que unirá ambas tradiciones en un solo día.

Tomar partido

Dependiendo del tipo de negocio que se tenga quizás pueda ser acertado tomar partido. Si el escaparate es pequeño, combinar en el mismo objetos relacionados con San Valentín y con el Carnaval puede ser complicado, por lo que se puede optar por aquello más relacionado con la actividad del negocio o que se considere que puede dar más beneficios.

Hay ciudades en las que el carnaval se vive con absoluta pasión y en las cuales siempre es buena idea priorizar esto antes que San Valentín, con independencia de que dentro del establecimiento haya expositores dedicados a dicha fecha.

Pero a la hora de decorar el escaparate los vinilos, las promociones y los objetos que se van a destacar serían los relacionados con el carnaval y todo lo que conlleva.

En otros lugares, la celebración del carnaval es mucho más minoritaria y un escaparate dedicado a San Valentín puede incentivar las ventas y dar más juego de cara a los clientes. Los clientes son lo más importante y por eso son los que más se deben de tener en cuenta a la hora de decidir la decoración del escaparate.

Si se dispone de más de un escaparate o de uno de gran tamaño siempre se pueden crear ambientes diferentes, aunque uno tenga mayor protagonismo que el otro.

Espacios definidos en el interior

Independientemente de que se haya creado una campaña en el escaparate dedicada a incentivar las ventas relacionadas con una de las fiestas, en el interior de la tienda tiene que haber espacio para ambas cosas si lo que allí se vende así lo requiere.

La imaginación es muy importante a la hora de realizar este tipo de campañas, pero también juegan un papel vital los expositores. Utilizando uno o dos expositores de gran tamaño se puede crear un espacio romántico para San Valentín en una tienda en la que se le ha dado protagonismo al carnaval o viceversa.

A veces, se trata de sorprender al cliente. Por ejemplo, todo el mundo se espera que en una tienda de electrodomésticos y electrónica se le ofrezca prioridad a San Valentín porque la gente acude a comprar regalos para esta fecha.

Pero el carnaval puede ser el motivo de decoración del escaparate e incluso del interior de la tienda. Esto puede chocar y precisamente por eso llamar más la atención, resultado más divertido. Y no va a influí en las ventas, porque la gente lo que va a mirar son las ofertas y los precios.

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